Las mujeres yshyr, custodias de la tradición en el Chaco paraguayo


Las artesanas de esta comunidad indígena del segundo bosque más grande de Sudamérica luchan contra el olvido de sus costumbres.


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Bety Martinez, de 64 años, aprendió a hacer las artesanías tradicionales de su pueblo a los 13 años. A veces pesca, a veces trabaja la tierra. Pero sobre todo hace sus obras y las vende en la carretera. MAYELI VILLALBA.



El cesto de Nelia en proceso y el cuchillo que usa habitualmente sobre su mesa de trabajo. Los yshyr son uno de los 19 pueblos indígenas que viven en Paraguay. MAYELI VILLALBA.



Un cesto de caranday hecho en la comunidad de Puerto Diana, situada en Alto Paraguay, a unos 1.000 kilómetros al norte de Asunción, la capital. MAYELI VILLALBA.



Mujeres yshyr caminan en su comunidad. La cultura de sus ancestros depende de que se siga transmitiendo de madres y abuelas a hijas y nietas. MAYELI VILLALBA.



El pasado agosto, el incendio más grande conocido en la historia del Gran Chaco, el segundo bosque más extenso de América del Sur, quemó millones de árboles. El fuego empeoró la habitual sequía que cada dos años asola esta tierra. MAYELI VILLALBA.



Mujeres de la comunidad yshyr buscan agua del río que después tendrán que potabilizar con cloro. El agua suministrada por el Estado no alcanza para abastecer a todos por lo que deben ir cada día hasta el río a buscar más. MAYELI VILLALBA.



Lidia Romero, de 51 años, posa entre palmeras y recuerda que su madre le pidió que nunca dejara de hacer artesanía. “Lo más difícil es hacer llegar mi trabajo hasta un mercado”, cuenta. MAYELI VILLALBA.



Niñas y niños yshyr recorren el bosque de palmeras cerca de su comunidad. En Paraguay, viven unos 2.000 yshyr. Buscar estas plantas supone un gran esfuerzo y muchos peligros. MAYELI VILLALBA.



La mano de la artesana Lidia Romero agarra una hoja de palma o karanday en lengua guaraní. Antes de comenzar a trabajar con las hojas deben secarlas durante tres días. MAYELI VILLALBA.



Desde el cielo es fácil ver las inmensas áreas quemadas. El humo y las cenizas aún recorren el aire sobre el Gran Chaco. Y hasta la previsión del tiempo de Google anuncia “humo”. Este foco de incendio, al otro lado del río, en territorio brasileño, comenzó el 2 de noviembre MAYELI VILLALBA.


Fuente: ElPais

Autor: Santiago Carneri

Imágenes: Mayeli Villalba




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